
- Sabía que los dos estábamos en peligro mortal. Sin embargo, en ese momento, me sentí bien. Por completo. Podía notar otra vez el palpitar desbocado de mi corazón contra las costillas y la sangre latiendo caliente y rápida por mis venas. Los pulmones se me llenaron del dulce perfume que derramaba su cuerpo. Era coomo sí nunca hubiera existido un agujero en mí pecho. Todo estaba perfecto, no curado, sino como si desde un principio no hubiera habido una herida.♥
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